Aceite de monoï - El secreto de la belleza

Aceite de monoï - El secreto de la belleza

El secreto de la belleza

Aceite de Monoï, el secreto mejor guardado

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El aceite de Monoï es un aceite perfumado preparado a base de empapar pétalos de gardenias de Tahití (mundialmente conocidas como flores de Tiaré) en aceite de Coco. Monoï (pronunciado Mah-noy) es una antigua palabra Tahitiana cuyo significado es “aceite perfumado” en la lengua MaoHi, el lenguaje indígena de Tahití.

Este aceite es utilizado desde hace siglos entre los habitantes de la polinesia francesa para darle un nivel de suavidad superior a su piel y cabello. También es popular en Europa y está ganando reconocimiento a pasos agigantados en los Estados Unidos.

Como producto en alta demanda, el mercado se ha ido plagando de imitaciones que no dan los resultados deseados pues no siguen las estrictos códigos de fabricación el Aceite de Monoï original, donde se supervisan todos los procesos ncesarios para llevar a cabo su cuidada preparación, desde la elección de las flores de Tiaré pasando por el almacenamiento hasta el transporte final del producto . Este proceso ha sido validado y protegido por una denominación de origen en 1992.

Historia

Se desconoce la fecha de creación del Aceite de Monoï; sin embargo, se considera que sus orígenes se remontan a 2000 años atrás, siendo sus descubridores los indígenas polinesios. Los primeros exploradores europeos que viajaron a la Polinesia, documentaron el uso por parte de los nativos de aceite de Monoï para fines medicinales, estéticos y religiosos. Su uso se extendía a lo largo de la vida de estos, siendo básico desde el nacimiento hasta fallecer.

Se aplicaba a los recién nacidos para mantener su piel hidratada en climas cálidos y para combatir el frío en las temperaturas más bajas. Cuando una persona fallecía, su cuerpo era embalsamado y perfumado con aceite de Monoï para facilitar su viaje hacia el más allá.

tahití en la antiguedad - llegada

También se utilizaba en rituales religiosos. Durante las ceremonias, que tenían lugar en sus templos, los sacerdotes maoríes solían ungir objetos sagrados y purificar ofrendas a las deidades con este aceite.

Los navegantes maoríes utilizaban el aceite de Monoï para proteger sus cuerpos del frío, de los intensos vientos, del agua y de la sal durante las larguísimas expediciones de piragüismo que llevaban a cabo en el mar (actualmente, muchos buceadores siguen dándole este uso).

Usos del aceite de Monoï

Pruebas realizadas recientemente han permitido verificar que el aceite de Monoï es rico en salicilato de metilo, que es un agente suavizante de la piel. Es un emoliente concentrado que penetra perfectamente en la piel, rehidrata las capas de la epidermis y actúa como escudo de la piel contra los agentes y daños externos, tales como el sol y el viento.

El aceite de Monoï se usa en diversos casos, siendo los siguientes un ejemplo perfecto de su versatilidad:

  • Como crema analgésica para tratar quemaduras solares.
  • Como aceite de bronceado super-efectivo.
  • Como tratamiento de aceite caliente para usar justo antes de utilizar champú en la ducha,  ayudando a reparar de manera profunda y muy efectiva la condición de nuestro cabello, dándole un brillo inigualable.
  • Después de una ducha o baño para rehidratar la piel devolviéndole su aspecto saludable y natural.
  • Antes o después del baño (en la playa, piscina, etc), proporcionando protección contra los efectos del sol, el mar, el viento u otros agentes externos que puedan perjudicar la salud de nuestra piel o cabello.
  • Después de calentarlo en las palmas de las manos, ideal para realizar masajes para tratamientos de partes doloridas del cuerpo o para calentar un cuerpo que haya visto reducida su temperatura corporal habitual.

aceite de Monoi piel cabello

¿Cuáles son los ingredientes?

Aceite de coco

Los cocoteros son los árboles mas utilizados de la Polinesia y ocupan actualmente unas 150.000 hectáreas de terreno. Bajo condiciones favorables, el cocotero da sus primeros frutos a partir del sexto año y produce aproximadamente 60 cocos al año, desde que tiene 10 años hasta que llega a los 70. Cuando la corteza del coco comienza a formarse, está vacío. A medida que va aumentando de tamaño, la corteza se endurece y se llena con un líquido transparente que con el tiempo se convertirá en aceite de coco.

Cuando los cocos caen de los árboles, son recogidos y llevados a ser tratados con el antiguo proceso de extracción de la almendra del coco. El caparazón se abre con una hacha. Las dos mitades resultantes del coco se dejan unas cuantas horas al sol, hasta que las almendras se hayan encogido lo suficiente como para poder ser extraídas sin problema. Entonces se llevan a unas barracas especialmente acondicionadas para su tratamiento  conocidas en la Polinesia como “Copra dryers”. Se dejan secar de noche y en temporada de lluvias. La copra se deja secar durante más o menos una semana hasta que ha perdido sobre el 90% de su humedad.

Posteriormente son guardadas en unas bolsas de fibra específicamente diseñadas para transportar los cocos al único molino que se encuentra en la isla de Tahití dónde se introduce en máquinas especiales para conseguir una fina harina de coco. Se calienta esta harina a 125 grados y finalmente se presiona hasta convertirla en aceite de coco crudo. Después de más procesos de refinamiento de este aceite de coco, se consigue liberarlo de todas las impurezas que puedan quedar y se obtiene la mejor calidad posible.

Una vez terminado el proceso de refinamiento, el aceite de coco es llevado a contenedores especiales hasta que es comprado por algún productor de aceite de Monoï. Estos productores procederán a la última maceración, en el que se infunde el aceite con las flores de Tiaré. Una vez conseguido el producto final, se almacena en contenedores adecuadamente sellados y se mantienen alejados de la humedad, luz y calor.

Flor de Tiaré

La flor de Tiaré es la flor nacional de Tahití. Es pequeña, con flores en forma de blanca estrella, llegando a medir casi 1 metro. Sus arbustos los podemos encontrar a lo largo de toda la Polinesia francesa, llegando a florecer durante todo el año. También se la conoce como Tiare Tahití y Tiare Maohi.

Las flores de Tiaré que se utilizan en el aceite de Monoï son escogidas en una etapa concreta de su crecimiento, sobretodo cuando todavía no se han abierto. Estas flores son llevadas a las plantas de fabricación y se les extraen los pistilos. Se suele dejar reposar cada pétalo de esta flor, como mínimo  durante unos 15 días en aceite de coco.  De acuerdo con las normas de maceración específicas establecidas por el decreto de Denominación de Origen que cada fabricante debe seguir escrupulosamente, deben utilizarse un mínimo de 15 flores de Tiaré en cada litro de aceite de coco refinado.

A parte de su uso en el aceite de Monoï, estas flores forman parte arraigada del estilo de vida de la Polinesia. En la medicina tradicional, por ejemplo, se usa la flor de Tiaré en una importante variedad de brebajes para aliviar enfermedades típicas como el resfriado, dolores de cabeza y quemaduras solares. También acostumbran a colocar unas cuantas flores en un plato lleno de agua para así dar un aroma muy agradable a sus casas. Los collares típicos que se ofrecen a los turistas a modo de bienvenida se crean también con estas flores y las mujeres polinesias los llevan habitualmente detrás de la oreja.

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